martes, mayo 21, 2013

ladrillos soplaos valtueñas

manu ladrillo


josè luis y manu de amarillo

¿Qué queréis que os cuente que ya no sepáis? ¿Dura? Durísima, ¿Larga? Eteeeeeerna. Pero una vez más he podido darme cuenta de que, como dice MR, esta carrera se empieza con las piernas y se acaba con la cabeza. Nuevamente un diablillo rojo se puso en mi hombro mientras subía El Moral y, como en años anteriores, intentaba convencerme que tras la bajada a Bárcena, una simple carretera me separaba del confort de un lugar calentito dónde me dieran de comer un excelente cocido montañés. Nuevamente he tenido que luchar contra mí mismo para no abandonar y continuar hasta el final. Nuevamente no le ha sobrado ni una letra a la palabra “Infierno”.
Me salto los preliminares (llegada al hotel, cenas, comentarios, risas, nervios… ) porque el que quiera vivirlo tendrá que acudir algún año a una burrada de estas.
6:00 de la mañana del sábado y ya estamos todos esperando que nos sirvan el desayuno. Tortilla de patatas, panes tosdados, bollería variada, cafés, cola-caos, zumos… todo será poco para lo que se nos viene encima. Puesta a punto de las bicis y nos vamos hacia la salida. Jose Luis y yo decidimos acercarnos en mi coche porque luego lo tendré que usar para volver a la posada. El resto deciden hacerse los 7,5 kilometros subidos en sus monturas para “ir calentando”. Hemos llegado bastante pronto y apenas nos separan del arco de salida unos 100 metros, lo que nos permitirá realizar una salida limpia y en buena posición para no tener muchos atascos.

Los acordes de Highway to Hell atruenan un año más la calle para avisarnos de que en menos de un minuto se dará la salida. Traca de petardos y allá vamos de nuevo un año más. Esta vez sólo hemos tenido que esperar 3 minutejos para cruzar el arco de salida. Tres mini-puertos nada más empezar para que se estire el pelotón y en la primera hora ya nos hemos metido 600 metros de desnivel. Los más novatos se ven fuertes y empiezan a darlo todo desde el primer minuto sin acordarse de que este año hay que reservarse mucho para ese cebrón que nos espera en el final de fiesta: El Negreo.

Así vamos pasando por viejos conocidos de muchos de vosotros: La Cocina y su subida imposible, El Soplao y su bajada de barro rojo botijero, Monte AA y sus cuestones de hormigón de más del 20%...

Llego al inicio del Moral y en los primeros cuestones vuelvo a mi planteamiento de todos los años: en cuanto baje me retiro y me doy la vuelta. De repente me sentí desmotivado y aun hoy no entiendo qué me paso: ¿muchas veces haciendo El Soplao? ¿Darte cuenta de que no has entrenado lo suficiente? ¿Pensar que aún no has llegado a la mitad del recorrido y ya estás para el arrastre? Le comento a José Luis, que ha ido tirando de mí desde la salida, mi intención de abandonar. Se queda perplejo ante mis intenciones y me echa tal charla que me convence para que siga y lo termine. Entre otras razones me dio la determinante: mi mujer no pudo venir conmigo el viernes por temas laborales y se iba a pegar una paliza de casi 10 horas de autobuses sólo para esperarme en la llegada. Así que ese momento crítico termina y de un manotazo aparto al diablillo rojo de mi hombro dejándolo caer por uno de los espectaculares barrancos que nos regalan la vista mientras subimos.
Llegamos a la cumbre y ya empiezo a sentirme mejor. Siguiente cebrón: Cruz de Fuentes. Hago un pacto con Jose Luis: yo no abandono pero a cambio le pido que él tire a su ritmo y no me espere. Debo bajar el ritmo un poco si quiero terminar esta locura. Jose me dice que de todos modos me esperará en Fuentes por si quiero seguir acompañándole, pero está muy fuerte y tendrá que tirar el resto de la carrera él sólo. En mi subida me cruzo con un antiguo amigo que hacía siglos que no veía. Hablando de lo humano y lo divino casi sin darnos cuenta hemos hecho cumbre y lo hemos pasado tan bien recordando viejos tiempos que decidimos tirar juntos casi hasta el final.
A continuación otro viejo conocido, Ozcava y sus trampas visuales que engañan a los novatos haciéndoles pensar que al final de lo que se ve en la cumbre termina el puerto, pero llegados allí descubren con horror cómo aquello sigue y sigue hacia arriba durante varios kilómetros más. Bajada vertiginosa de 15 kilómetros que hace que se carguen los brazos para intentar contener la encabritada bici, la cual parece que está harta de que la lleve a 4 kilómetros por hora por esos montes y quiere desfogarse por unos breves minutos.

Otra de las variaciones de este año es el tramo de Correpoco de unos seis kilómetros, que no aportan nada a la carrera, de barro pegajoso negro y piedras que hacen imposible el tránsito. Como nazarenos en semana santa formamos una larga fila de “empujen bike” mientras nos acordamos de los familiares del que ha tenido tan estrafalaria idea. Con las fuerzas ya muy muy justas nos acercamos a por el nuevo desconocido: El Negreo. Os aseguro que la visión desde abajo es aterradora. Multiples zetas con un rosario de corredores que se ven como hormigas desde la base de la montaña hasta donde se pierde la vista. Un lugareño además me avisa: ¿Veis esa casita en la cumbre?, pues cuando lleguéis a ella aun os queda más de la mitad. No nos mintió. El efecto óptico de esa mole montañosa te impide ver la totalidad del sufrimiento que te espera. No me voy a extender explicándolo, sólo os digo que todo lo que os pueda contar es poco. La segunda subida al Moral de otros años es un paseo al lado de esta barbaridad con múltiples tramos de hormigón y rampas de hasta el 25% con varios tramos técnicos. Este puñetero me roba casi dos horas de mi tiempo. Increíblemente me encuentro bastante bien y aun me quedan fuerzas para acabarlo.

Con mucho miedo voy haciendo mis cuentas y veo cómo se me va a hacer de noche y me arrepiento de mi chulería de haber salido sin luces por mi inconsciencia de pensar que la terminaría en menos de 12 horas. Para colmo unos nubarrones negros están esperándome que haga cumbre. Nada más llegar me obsequian con una dolorosa granizada a la par que me dejan el camino sin luz y empiezo mi bajada final con una luz crepuscular que apenas daba para adivinar por dónde iba el camino. El granizo se transforma en lluvia al reducir la altura y desciende la temperatura bruscamente. Ya no se ve absolutamente nada y empiezo a entrar en hipotermia pero consigo engancharme a una grupeta de alguien que llevaba una pequeña luz y nos fue abriendo camino hasta la carretera.

Allí la organización nos echa la bronca por no llevar luces y nos va formando en grupos de varios corredores que vamos siguiendo a uno que tiene unas potentes luces. Yo llevo luz trasera así que me quedo en la parte final del grupo para evitar que nos atropellen los coches. Esto se acaba, tiramos a tope para calentarnos y reducir la hipotermia. Diluvia pero no podemos ponernos las gafas porque nos quedamos sin visión así que con los ojos a pelo tragando el agua de la rueda del que me precedía llego a la meta tiritando y empapado por todos lados. 14 horas y 20 minutos.

Ahora sí os digo que esta es mi última edición. He sufrido como nunca y la dureza de la prueba ha alcanzado cotas que para mí ya no tienen sentido. Es la primera vez que el hecho de acabar una prueba no me compensa todo el sufrimiento vivido.
Sensaciones agridulces, que me hacen pensar en retos diferentes para otros años: 101 de Ronda, Sierra Nevada… No sé, pero éste del Soplao ya me ha vencido. Cuatro ediciones sin poder bajar de las 13 horas minan la moral de cualquiera.

¿Lo mejor de este año?, pues como siempre la compañía, Juanjo, Ángel, Isma, Jose Luis, Alfonso, Patri, Jaime y Diego. Todos son de una calidad personal excepcional, y por cada uno de ellos me he visto arropado en uno u otro momento. Mi agradecimiento especial a Jose Luis por todos los entrenamientos previos compartidos y por los 80 kilómetros de compañía en el día de ayer, sin los cuales habría aumentado una horita más mi tiempo final o posiblemente habría abandonado.
También una mención especial a todas nuestras parejas. Por compartir nuestra locura y encima animarnos a que cada año lo hagamos mejor.

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Juan luis ladrillo

Impresionante.

No dejo de maravillarme cuando veo a cientos de personas dándote ánimos. Cuando me tomo un gel y le pregunto a un paisano que pasea tranquilamente que si me lo puede tirar a una papelera y corre para cogerlo. Cuando llegas a un avituallamiento y sale una marea de chiquillos a darte lo que pides. Cuando vas subiendo esas paredes imposibles con la lengua fuera y un abuelete se pega un calentón empujándote. Sencillamente, impresionante.

Dudé hasta el último momento en acudir, ya que las previsiones meteorológicas no eran nada halagüeñas. Los valientes tendrán recompensa… me resuenan esas palabras en la cabeza. Y hoy me alegro de haber acudido a la cita. En cuanto a la prueba, madrugué y pude coger buen sitio en la salida. Calculo que entre los 500 primeros. Salí con grandes aspiraciones deportivas, pero el camino pronto me puso en mi lugar, toda una cura de humildad.

A diferencia de otros compañeros, no tuve atasco en el famoso embudo de la salida. Al principio, el ritmo de la culebra de ciclistas era el justo para mí. Aunque, cuando el camino se ensanchó, empezaron a pasar balas arrancando pegatinas.Pronto llegaron las malas sensaciones (otro año más) y muy pronto acudió mi temido dolor de espalda (al final voy a tener que pasar por el taller). Me había pertrechado como si fuera a ir al polo norte y llevaba un gran agobio encima. Finalmente, nos amaneció una mañana fantástica. Mientras tanto, no paraban de pasarme cohetes sobre dos ruedas, ¡mama mía!

No llevaba ni una hora cuando las pastillas delanteras empezaron a emitir un chillido insoportable. Así que, entre quitarme ropa, el barro de la parte final de la cocina, ajustar las pastillas de freno y pedir algún analgésico para mi dolorida espalda, eché pie a tierra hasta cinco veces antes de llegar a Ruente, cosa que no había hecho en los anteriores Soplaos.

Subiendo Monte AA oigo que la cabeza pasó por allí hace 50 minutos. Me quedo pasmao. Llego a Ruente: 3:15 dando pedales, muy lejos de mi objetivo. Lo que no miré fue la hora, por lo que desconozco las referencias reales. No veo al grupo de Valtueñas animando. Lástima, me habría hecho mucha ilusión.

Aquí, la camel-back va pesando menos y empiezo a estar más cómodo. En el Moral no paro de adelantar gente. A diferencia de otros años, donde me pasaban varios máquinas, este año solo me adelanta un ciclista y no demasiado rápido. Decido seguir mi ritmo y no cebarme, que queda mucho Soplao.

Corono, me meto para el cuerpo un par de vasos de bebida isotónica y me lanzo para abajo. En Bárcena vuelvo a parar y me meto medio litro de agua entre pecho y espalda. Empiezo a subir Cruz de Fuentes, que maravilla de puerto, que deleite para los sentidos. Si en el Moral me extrañó la cantidad de gente que adelanté, aquí no adelanto a más porque apenas iban ciclistas. Me resulta muy raro, la verdad.

Arriba otro medio litro de agua y para abajo lo más rápido posible. La sensación de soledad me invade. No veo a nadie ni por delante ni por detrás. Solo cuando empiezo a subir Ozcava, comienzo a encontrarme a gente que voy adelantando. Ciclísticamente hablando, esta subida no me gusta nada, pero en cuanto a paisaje, dan ganas de quedarse a vivir allí.

Desde Ruente hasta el avituallamiento de Ozcava, donde paré a beber otro botellín de agua y a coger un sandwich, estaba siendo un Soplao idílico, en el que no paraba de adelantar y adelantar. Pero fue reanudar la marcha y empezar a venirme abajo. Corono como puedo y para abajo como una bala. Llego al cruce de la carretera. 3:30 dando pedales desde el puente de Ruente. 7:08 horas desde la salida, 6:45 dando pedales. Bueno, yo tenía otras aspiraciones, pero se hace lo que se puede.

Giro a la izquierda y enfilo la carretera lo más rápido posible hacia Correcopo. Sin duda el cansancio limitan mi claridad mental y se me olvida comer en ese tramo de carretera. Con la que llevo encima, acabo de firmar mi finiquito. Un poquito de empujen-bike y bajada rápida para Renedo.

“Venga último puerto y estamos en Cabezón”, me digo. La verdad es que del Negreo esperaba una versión larga de Monte AA. Y cuando empiezo a subir… ¿Por qué la organización llamará a esto puerto? Esto no es un puerto, esto es una putada. Putada porque te pilla con 130 kms en las piernas. Putada porque en los tramos hormigonados la rueda delantera pasa más tiempo en el aire que en tierra firme. Putada porque desde muy abajo ves donde acaba y se te cae el alma al suelo. Putada porque cuando llegas donde creías que acababa, todavía queda un huevo. Putada porque donde pensabas que iba a suavizar sigue estando empinado de cojones. Putada, en fin, porque cuando finalmente lo coronas entras en un terreno de sube y baja que parece que no se acaba nunca.

El hormigón termina de destrozarme la espalda. Entre que mi rueda delantera va por libre y que no aguanto el dolor, me hago varios tramos a pata. Estoy roto y desmoralizado. El freno delantero vuelve a tocarme los eggs. No para de adelantarme gente. Quiero que se acabe esta tortura ya!!!!!!!!!!

Por fin viene el descenso; con varias curvas peligrosas, por cierto. De repente, ¡coño esto me suena! Estoy en la bajada de Monte AA. Ruente llega enseguida, miro el reloj. Si espabilo acabo por debajo de las 10 horas. Un pequeño consuelo.

Entro en meta a las 17:53, creo recordar.

La verdad, es que se me había olvidado lo duro que era El Soplao. Solo, poco a poco durante la carrera, iba tomando consciencia de la hazaña de todos los valientes que decidimos embarcarnos en esta empresa. Cuanto esfuerzo, cuanto sudor, cuanto sacrificio. Somos unos héroes, todos. El que lo hace rápido porque lo hace rápido y el que lo hace menos rápido, con mayor motivo. Bravo, bravísimo, campeones. Según avanzaba la prueba, de la decepción inicial iba pasando a la paz interior. Al reconocimiento de todos los que compartimos esta gesta. A la admiración por la gente que incansablemente la apoya.

En resumen, El Soplao me puede gustar más o menos, pero no deja de parecerme impresionante.

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Alfonso Alvarez ladrillo
Aquí os dejo mi historia.

La salida fue emocionante, sin mucho follón. Había llegado el momento tan esperado. Todo el pueblo volcado animando a esas horas de la mañana presagiaban un día grande.

Ya en las primeras rampas el estómago o la digestión o yo que sé empieza a molestar. La idea de estar mal y el malestar en sí mismo me llevan a coronar el Soplao con un evidente desánimo. Como, bebo y sigo bajando y subiendo por aquellos barrizales, a veces a pié a veces subido, igual que todo el mundo, mientras en la cabeza los pensamientos negativos campaban a sus anchas “pero que coño hago yo aquí con lo que me queda y lo mal que estoy”…
Cruzamos el río casi a nado y comenzamos a subir el monte Aa por sus rampones, no puedo ni quiero lucharlos, echo pié a tierra y me pongo a la cola para subirlos andando mientras intento poner en orden mi cabeza sin mucho éxito. Me vuelvo a subir a la bici en cuanto puedo, pero no consigo concentrarme. Corono y abajo. En Ruente veo a Camino, un beso y poco más porque quiero llegar a avituallamiento para comer, beber y estirar. Ella me anima mucho y quedamos en el avituallamiento de Bárcena. Por lo menos subiré el Moral aunque sea arrastrándome.
La campa Ucieda es una auténtica fiesta, avituallamiento masivo para los caminantes y nosotros. Me siento afortunado por estar ahí tomando parte en esta marcha y además el tiempo está acompañando. Charlo con uno de Santander y me describe con detalle la subida al Moral, Fuentes y Ozcava y poco a poco empiezan a deshacerse los nubarrones de mi cabeza. Me pongo en marcha. Me siento mejor pero no me cebo, pongo un ritmo reservón y para arriba. El puerto es largo pero yo me voy notando cada vez mas seguro.

Ya en la parte final muchos echan pié a tierra para subir andando y eso me da ánimo. Corono por fin con emoción, cayó el Moral y vamos a ver que más cae, en Bárcena decidiré que hacer. Allí estaré en la mitad más o menos, con otro tanto por delante pero ya con la mitad hecha. Como, bebo, me abrigo y a Bárcena. La bajada me sana totalmente, me dejo envolver por la velocidad y por la belleza del paisaje y mientras voy adelantando a todo el que puedo en la bajada en mi cabeza parece que empieza a brillar el sol.

Camino me espera desde hace más de una hora en el avituallamiento. Le invito a un caldo caliente, sándwich y postre y charlamos mientras hago los estiramientos. Me transmite los ánimos de amigos y familia desde Madrid, el grupo de Whatsup arde y ella misma insiste en que me ve bien y que lo tengo al alcance. Yo lo que veo es la Cruz de Fuentes, Ozacava y el Negreo pesando como una losa delante de mi y a la vez entiendo que ese es el verdadero reto, no llegar a Bárcena si no acabar el Soplao.

Me despido de Camino y comienzo la subida con un chaval de Avilés. Va algo desmotivado y yo me doy el lujo de animarle. Subimos a la par todo el puerto, habla poco pero es una buena rueda. El paisaje es abrumador, de una belleza incomparable. Me siento cansado pero feliz. Pronto algunos comienzan a empujar la bici, nosotros subimos a nuestro ritmo y sin prisa pero sin pausa llegamos a la Cruz de Fuentes, otro más que cae. Hace mucho frío. Bien abrigado bajo de nuevo solo. Bajada rápida y breve y otra vez a subir, ahora toca Ozacava. Este tiene trampa, crees que ya llegaste pero faltan todavía doce kilómetros. Sigo, me fijo en que son cada vez más los que paso y menos los que me pasan. Se hace largo pero estoy contento y animado, voy subiendo sin más dificultad hasta la cumbre. Ha caído también el Ozcava y como no tengo frío directamente comienzo la bajada que parece no tener fin. Me siento pleno de fuerzas y ánimo. Empiezo a visualizarme en la meta.

Pienso en Camino esperándome en el avituallamiento de Renedo mientras me de dedico a empujar la bici por un camino intransitable lleno de barro y cacadevaca en Correpoco. Cuando llego al avituallamiento empieza a llover suavemente. Otra vez caldo, plátano y aquarius, otro beso a Camino que me sigue transmitiendo los ánimos de los de Madrid que están pendientes de mi y me voy a arriba empujando la bici. Está anocheciendo y a medida que va desapareciendo la luz la lluvia se va haciendo mas intensa. Veo luces arriba que me indican donde está el puerto y me parece lejísimos pero no importa, estoy ahí y voy a terminar. Algunos se dan la vuelta. Me pongo la capucha bajo el casco, todo es muy resbaladizo y sigo empujando decidido la bici mucho rato, no se cuanto pero mucho. Ya es de noche y la lluvia arrecia. Por fin me puedo volver a subir y pedaleo en el barro, siento que la lluvia es cada minuto más fría, otra curva y llego arriba. El viento se empeña en tirarme de la bici mientras el granizo me golpea en la cara. Tengo los guantes calados y una sensación térmica horrible.
Con cuidado me dirijo hacia abajo donde veo las luces del Samur. Han cortado el paso. Hay que bajar por carretera y en grupo escoltado por un coche. Mientras lo explican va llegando mas gente, ya somos una grupeta para bajar pero yo ya no controlo la tiritona, tengo mucho frío, quiero cambiarme los guantes y mientras lo hago la grupeta se va sin mi. No quiero esperar, consigo que me dejen bajar solo con otro, está lloviendo a mares y hace mucho viento. Bajamos rápido pero yo no controlo mucho la bici por las manos congeladas y el agua en la cara. Se nos unen unos cuantos más y llegamos al cruce de la carretera a Cabezón. Quedan diez kilómetros y ya no siento ni pies ni manos ni nada, solo quiero llegar. Pongo el plato grande y enfilo muy rápido hacia la meta donde nos reciben con aplausos los pocos que todavía esperan debajo de la carpa.
Son las doce de la noche. He terminado el Soplao.

Gracias de verdad a todos por vuestros ánimos. Sois una gente muy especial. Me encantó que me saludaran al ver pasar un Valtueña.

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Jl_SPZ ladrillo

1ª Parte Preparativos.

Mi soplao empieza un día antes que a los demás valtueñas, me tome el jueves y viernes de vacaciones para conocer un poco la zona y no hacia nada mas que llover en Cabezón y aledaños, así que no hacia nada mas que darle vueltas a la cabeza que ropa me pondría para el evento, esto me obsesionaba un poco ya que mi intención era terminarlo incluso diluviando. El viernes por la mañana me levante temprano y empecé a preparar la ropa y la mochila para lo peor…… mochila grande (Mule) con herramientas cámara, parches tipo seta y normales, bomba, 2 juegos de pastillas de freno, 3 barritas, 3 geles, 3 Buffs, 3 pares de calcetines unos de ellos de neopreno, 3 camisetas térmicas, 3 pares de guantes además de unos de látex, plantillas y toallas calienta manos térmicos que se activas con la presión, móvil, chubasquero, todo bien empaquetado en bolsas y por ultimo 1,5 litros de agua que me costò bastante rellenar.
Cuando me puse la mochila me di cuenta que me había pasado un poco…… calculo que pesaría unos 6 o 7 Kg. sin contar el incremento de peso por el sudor y alguna llovizna ligera que sufriríamos en la marcha, faltaba vestirme y opte por culote corto con crema calentadora por si llovía llevar las piernas sin la sensación del culote empapado, botas de invierno Nw Celsius con gore-tex cubiertas con unos escarpines de neopreno con cinta aislante para impedir la entrada de agua por la parte superior (este sistema me funciono muy bien no pase ni gota de frió ni humedad en toda la carrera y los pies sequitos), para la parte superior arriba la chaqueta de invierno del club y una camiseta térmica interior para quitármela en las subidas largas y ponerme una seca de recambio en las bajadas.

2ª Parte. Hasta el “Moral”……50% del Soplao…

Después del ladrillo de los preparativos vamos con la marcha… . como ha comentado Manu nos fuimos en su coche hasta Cabezón, el ambiente en el pueblo era indescriptible y se sentían los nervios de los participantes sobre todo de los primerizos como era mi caso, fuimos directos a la salida posicionándonos hacia la mitad de la calle principal, y tras dejar las bicis en el suelo para hacer la espera mas amena nos dimos cuenta que a nuestra derecha un participante tenia una equipación del club de las antiguas, se lo comento a Manu y se acerca a preguntarle, le contesto que era un ex socio que se apunto en el 2004 y solo estuvo un año en el club se llamaba Oscar por si alguno lo recuerda.
Volviendo a la espera nos hicimos unas fotos y me aplique mi cremita calentadora mientras hacíamos tiempo para la salida…… tras algo mas de una hora que se paso volando sonó la traca de salida con su musiquita conocida por todos y tardamos exactamente 3,24 minutos (visto hoy en el video) en pasar por el arco de salida. Empecé con problemas en el GPS por querer reservar baterías lo encendí al pasar por el arco y tardo varios minutos y km en coger satélites. Después empezamos a subir y a calentar con las primeras montañas y por suerte no nos pilló mucho paquete delante así que no me bajé de la bici prácticamente hasta el final de la subida de la Cocina que al estar asfaltada no me pareció tan dura, pero estaba quemando muchas energías, y se cruzaba la bici por todo el barro y las piedras resbaladizas que había, resultando peligroso para los que subían andando, a partir de ese momento subí a pata los tramos finales…. .,
Esperando arriba para reagrupar aparecieron todos los valtueñas que faltaban y me fueron pasando, a algunos como Ángel e Ismael ya no les vería hasta la cena en la Posada. Al culminar el Monte del Soplao un descanso para tomar un plátano cruzándonos con Jaime y su hermano que terminaban de comer. Primera bajada peligrosa de la mañana con el dichoso barro que hacia la bici muy inestable cruzándose todo el rato por lo resbaladizo del terreno, por suerte llevaba los guardabarros y solo me saltò una gota a las gafas que limpiè con el papel que nos entregaron los voluntarios en Celis aprovechamos también para dar un lavado rápido a las bicis para quitar el barro botijero y subida al tran tran el Monte Aa, de nuevo bajada hasta Ruente con la esperanza de ver a nuestras “chicas” animarnos en el Famoso Puente de Ruente.
Tras unos minutos llegamos pasando de uno en uno y se confirmaría su presencia jadeando nuestros nombres y ondeando el cartel de los Valtueña en el Soplao, que había impreso en A0 unos días antes en el trabajo por si acaso… ….
Aproveché que teníamos asistencia moral y técnica en el puente de Ruente para descargar un poco mi mochila con la ropa que ya había empapado en sudor en las primeras subidas y los guardabarros llenos de barro, así baje fácilmente 1,5 kg mi peso en marcha de un plumazo. De nuevo subida que me comería un poco “La Moral”……., abandonando un rato a Manu que se iba descolgando poco a poco.
Como me sentía con fuerzas y el me daba poca conversación…… .preferí esperarle arriba mientras me cambiaba de ropa. En la subida me cruce con Jaime que al parecer le dio el primer tirón de la mañana luego me adelantaría de nuevo en el alto del Moral ya recuperado.

3ª Parte....... Hasta el Final y más allá……

Bajada rápida del Moral hasta Bárcena Mayor en donde me encontré a un illescano con el que he entrenado en alguna ocasión para el soplao, estaba tomándose una cervecita en el pueblo tan a gusto…… . después de saludarle y rechazar su invitación a una cerve me reincorporo a la ruta y retomo la subida junto a Manu.
Un poco más adelante llegamos al avituallamiento, bocata de jamón y Manu ya empieza con sus achaques, antes de comenzar la subida de cruz de fuentes me tomo un Gel de cafeína que me pone como una moto, y tras animar/regañar un poco a Manu comienzo la subida mas larga de toda la marcha (para mi la menos dura aunque parezca mentira) y la que mas me gustó con diferencia, el Gel me dio alas y empecé a adelantar ciclistas como churros.A la mitad de la subida, perdí la cuenta pero fácilmente adelantaría a 300…… . (tengo que mirar el GPS bien, pero creo que tardè desde el avituallamiento después de Bárcena Mayor hasta el Alto de Cruz de Fuentes como una hora y media. Llegando al Alto de Cruz me crucé con el ex socio Oscar que le pillé meando, así que no pude hablar mucho con él. En el avituallamiento me hidrato bien con agua y algo de isotónica, refugiándome en una carpa preparada para cubrirnos del viento.
Procedí a cambiarme de ropa y aplicarme cremita calentadora en las piernas. Me comí un plátano y mi ultimo gel de cafeína para reactivarme, mientras hacía algo de tiempo por si aparecía Manu. Al final viendo que me quedaba frìo, me puse el chubasquero un buff y guantes secos y para abajo, pensando que ya solo quedaba la subida del Negreo. Como casi no tenia batería en el GPS lo apaguè para encenderlo luego en la ultima subida. Resulta que se me olvidò que teníamos que subir Ozcava así que al bajar solo 6 km y de nuevo subida me resulto extraño, y al encender el GPS… ¡sorpresa! aparecía otro monte mas……
y el Gel haciéndome efecto en la bajada, así que el doping de mi ultimo Gel con cafeina a la basura, cuando llego al inicio del Negreo y tras comerme un montadito de lomo energètico, que me sentó muy bien, empiezo la subida mas dura que he hecho en la ruta y en mi vida…. .,
sobre todo dura psicológicamente por ver a los de arriba del tamaño de una hormiguitas… ..me autosugestiono e intento hablar con alguien, aunque sea del tiempo pero eso parecía un velatorio y nadie quería conversación, así que empiezo a cantar … ..que si son solo 7 km de subida que luego ya es bajada tan tara tan tan…… !

ahora no me sale la cancioncita pero os aseguro que en la subida me sonaba mucho mejor… ..
llegando al falso final había unos borrachines animando que les propuse que donde tenían que animar era abajo que aquí estaba ya todo hecho…pero al mirar de nuevo el GPS… ¡…toma ya! si todavía falta bastante subida…
….de nuevo platanito y relleno el bidón con isotónica preparada pero me sentía con fuerzas aunque la rodilla me molestaba algo así que apreté y aprete… !
ya se acercaba la noche y no quería entretenerme en poner las luces que llevaba en la mochila.
Consigo culminar el dichoso negreo de las narices a las 20:50…..que madre mía lo que me costo subirlo y lo pestoso que es. Me abrigo antes de la bajada de nuevo y me coloco el chubasquero para protegerme del viento que pegaba fuerte.
Llamo a mi mujer que se prepare en la meta que ya solo me queda la bajada, empiezo a bajar y el viento me da de lado y empieza a desestabilizarme, entre el chubasquero y las ruedas de 29 parecía una vela la bici, así que tengo que reducir la velocidad y en lugar de bajar a 40 o incluso 50km/h tenia que bajar a 20/25 así que la bajada se me alarga mas de lo esperado adelantándome muchas bicis en bajada y diciendo para mi mismo….si tuviera la enduro os ibais a enterar… …jejejeje….
Llegando a las zonas bajas ya empieza a llover pero al menos estoy a cubierto del viento, salida a carretera y a todo leche para Cabezón que estaba anocheciendo y empezaba la lluvia a pegar fuerte,..
Entro a la meta a las 21:48h, y veo a mi mujer en la meta pasando mas frió que yo, pero emocionada de verme……misión cumplida… ! .. me dice que están dando comida en la carpa así que me acerco a tomar algo rápido y en ese momento empieza a diluviar y solo podía pensar en los que estaban detrás de mi y lo que les estaba cayendo.
Cojo la bici dirección al coche y yo pensando que si me cae esto en la subida a negreo..., ni con toda la ropa que tenia seca en la mochila hubiera aguantado.
Ya en el hotel estaban esperando Ángel e Ismael para la cena tomándose unas cervecitas junto a la chimenea… …, duchita… .bueno mejor dicho primero duchita para quitarme toda la porquería de la dichosa ciénaga , y después un baño de 10 minutos…. y a cenar ……me puse las botas después de tanta pasta y dieta.

Resumiendo……menos mal que la he terminado porque si no la termino y la tengo que repetir el próximo año…. .
En general me gustó mucho la ruta y la zona es espectacular, solo por criticar algo, el paso del río yo lo hubiera suprimido fácilmente por uno de los puentes que hay mas adelante, no aporta nada a la marcha, y la Ciénaga directamente la eliminaría……. Mas de media hora a pie para cruzar un lodazal, y el negreo no puedo añadir mas de lo que se ha comentado aquí…..interminable y durísimo……..sobre todo después de 130 km, creo que este soplao es mucho mas duro que los anteriores sin lugar a dudas, también pienso que si no me hubiera entretenido tanto y hubiera estado el terreno mejor con algo de mejor tiempo, fácilmente lo podría haber echo en hora y media o incluso dos horas menos menos, pero no lo sabré nunca… .


De nuevo gracias a todos y sobre todo a nuestras animadoras…..incluida “Juanjo”…jejeje..Que se ofreció de chofer y entretenimiento para nuestras acompañantes.

Esto es todo amigos…

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Angel ladrillo

Mi película comenzó al inicio de semana con la incertidumbre de las previsiones para el sábado, bastante contradictorias dependiendo de la web.
La semana avanza y las previsiones empeoran y ya el viernes si hubiera tenido que apostar entre seco o lluvia, lo habría puesto todo al agua. La única duda era en qué momento comenzaría a caer.
Ante esta situación toca decidir la estrategia; que ropa ponerse, mochila si o, no, cuántos recambios de ropa. En definitiva, cómo afrontar la carrera que con tan mala pinta se presentaba.
Después de mucho titubeo decido que si a la hora de salir para Cabezón llueve, mi menda se vuelve a la cama y opta por el cocido montañés, y si no llueve, la duda es cuándo comenzará, porque llover va a llover seguro. Es al menos lo que pensaba que iba a pasar.
Y llegados a este punto, para qué llevar un montón de ropa, peso extra, etc. si me voy a ir para el hotel a la voz de “Cocido montañés” en cuanto caigan las primeras gotas. Conclusión, salgo sin mochila, con camiseta interior, maillot de verano, manguitos y el cortavientos fino y por abajo, culote de verano y perneras y más abajo calcetines impermeables y zapas de verano. La ropa justa para las temperaturas previstas.
Salir con maillot y cortavientos tiene la ventaja de que dispones de seis bolsillos para guardar cosas: barritas, geles, pastillas para el agua, bomba, impermeable etc. más que suficiente para llevar todo lo necesario.
Amanece el sábado sin lluvia. No hay excusa para volverse a la cama . Salimos a las 6:40 rumbo a Cabezón. Sobre las 7 aprox. allí estábamos Manolo el Alcalaíno, que se adelantaría a la posición de unos compañeros suyos, Ismael y yo en la calle principal, unos 5 m. detrás de JL y Manu, todos preparados para lo que el destino nos deparara.
Ya en marcha, como decía JL, el primer atasco se produce en Santibáñez en las primeras rampas de cemento, aunque a nosotros no nos retrasó demasiado. Despacito conseguí subir montado, esquivando a los que subían andando y enseguida el pelotón comenzó a estirarse, permitiéndonos a cada uno llevar nuestro ritmo.
Como comentario a esta parte del recorrido, decir que a mí me gustó más que lo que hacíamos hasta ahora, menos carretera y más “MTB”, aunque deberían solucionar los atascos, quizás montando cajones en la salida, algo recomendable en pruebas con tantos participantes.
El siguiente cambio respecto a otros años es la subida de la Cocina que ahora está cementorayada hasta la mitad más o menos y que en nuestro caso nos permitió subirla sin problemas. Después, en la parte no cementada las piedras resbaladizas y la pendiente nos lo pusieron muy difícil. En mi caso, tuve que echar pie a tierra poco antes del final por falta de equilibrio y fuerza, cuando mi pulsometro marcaba ya el 99%. A todo esto sin caer ni una gota, aunque yo seguía pensando que la lluvia llegaría más pronto que tarde.
En esta primera parte habíamos visto a Jaime y a Diego un poco antes de bajar a la Cocina y a JL en la parte no asfaltada de la subida. También iba Manu, pero yo no me di cuenta (lo siento Manu). Hasta aquí habíamos ido juntos todo el rato Isma y yo, y así seguiríamos ya hasta Cabezón.
La parte central es conocida por la mayoría y no hay nada que añadir, salvo lo bonito que estaba todo: arroyos, cascadas, nieve en las cumbres. La subida a Cruz de Fuentes, si vas bien, es para disfrutarla.
Y al final, queda lo mejor, el dichoso caminito de Correpoco que ya conocía, pero que estaba bastante peor de lo que yo recordaba, mucha piedra pintada de negro barro vacuno, resbaladizas como el hielo y con charcos de aguamierda estratégicamente colocados. El único tramo técnico, pero prescindible en mi opinión. Lo pasamos como pudimos, la mayor parte andando.
Y ahora el postre. La subida desde Renedo también la conocía, pero de la parte del cemento que vienen a ser los dos primeros Km, ya no me acordaba, seguramente porque bajando se va muy deprisa y no da tiempo a procesar bien las pendientes. La cosa es que comenzamos a subir y el Garmin no bajaba del 23%, llegando a veces al 29%, y así hasta que dejamos atrás el cemento y el desnivel recobró la razón, permitiéndonos dosificar un poco. En un par de ocasiones tuve que echar pie a tierra en los tramos de piedra, pero en general pasé el trance sin demasiados problemas.
Quedaba ya enlazar con la primera bajada del monte AA. La pasamos con ciertos problemas por el fuerte viento de costado que movía la bici a su antojo. Abajo, en la carretera, parada para reagrupar con Isma y después a quemar lo poco que nos quedaba ya, haciendo relevos hasta Cabezón para llegar con un tiempo de 12:30 aprox. Más o menos como la primera vez que hicimos el Soplao allá por el año 2008, creo.
Ya en la carpa, la obligada ensalada de pasta y la Coca-Cola y a abrigarse para poner rumbo al hotel cuando ya comenzaban a caer las primeras gotas. Ducha, cena y a disfrutar hasta las tantas escuchando y contando las experiencias de cada uno, que seguramente es lo mejor de la prueba.
Para terminar, felicidades a todos, a los que os pilló la lluvia y aguantasteis, porque hay que echarle mucho… digamos valor, para no tirar la toalla y volverte al hotel a lo calentito, a los que nos habéis animado desde la distancia, a los acompañantes circunstanciales y a nuestras parejas que aún nos aguantan después de todas las horas dedicadas a entrenar esta burrada de prueba que es el Soplao.

Un abrazo.

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Ismael garcìa ladrillo
Buenas noches. Qué os voy a contar que ya no sepáis. El viernes por la tarde, iba con toda la ilusión del mundo hasta Cabezón de la Sal. Mi idea, era bajar las 13 horas que había realizado el primer año. Cenamos toda la familia Valtueña en la posada, Los ánimos de todos eran buenísimos. Cenamos como locos para la mañana siguiente comenzar nuestra aventura.
Nos levantamos a las 5:45 y bajamos para desayunar. A las 7:15 ya estamos en línea de meta cogiendo muy buena posición. A las ocho dan la salida y ya estamos listos todos para nuestra gran aventura. Empiezo con sensaciones muy buenas, poco a poco vamos avanzando y la verdad es que estoy bastante contento. La batidora y el Soplao lo subo muy bien. Al pasar por Ruente, encuentro que están animándonos las chicas y Juanjo, que alegría que me dieron . El monte a lo subo bastante bien aunque ya me voy sintiendo un poco cansado. Comienzo con la subida del moral y ahi sí que veo que mis fuerzas fallan. Ángel está conmigo y me está animando pero yo no tengo más remedio que decirle siga adelante que yo voy a mi ritmo. Por fin llego a lo alto del moral lo cual me da alas, me tomo mis bebidas isotónicas y comienza el descenso hacia Bárcenas. En el avituallamiento del comienzo del Puerto de Cruz de la Fuente, me está esperando Angel. Continuamos los dos puerto arriba viendo los impresionantes paisajes, pero cuanto más subimos más cansado me encuentro, Angel sigue dándome ánimos pero llega el momento que le tengo que decir que vaya a su ritmo. Cuando ya no veo a Angel, no tengo más remedio que parar un rato y sentarme, Fueron cinco minutos pero que me vinieron de lujo. Por fin llegamos A la cima. Continuamos la bajada sin parar. Paso Oscava lo mejor que puedo y por fin ya la vertiginosa bajada. Comenzamos la subida al Negredo, Madre de Dios la que nos espera. Las primeras rampas las subo en la bici, La última rampa de hormigón, la subo andando. Ángel ya le he perdido de vista, Va como una moto. Poco a poco, voy subiendo el Negredo. Por fin arriba, y ya sin más pausa, Cabalgando hacia Cabezón de la Sal. Ya, en el cruce con la carretera, me está esperando Angel. Bajamos los dos a toda leche hasta Cabezón de la Sal para entrar victoriosos. Total, 12 horas 30 minutos.

Lo único que puedo decir, muchísimas gracias a toda la familia Valtueña. Sois geniales, lo mejor. Y en especial, tengo que dar las gracias a Angel, Si no hubiera sido por él, o me hubiera retirado, o hubiera empleado muchísimo más tiempo del que he hecho.
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Jaime Chilleron ladrillo
Bueno pues otro Soplao mas, y ya van cinco. Tiempo en terminar los 165km y 5300m de desnivel acumulado: 14horas 28minutos tiempo real de pedaleo 13horas 22minutos
Mi frase al terminar este año fue: Yolanda no vuelvo más he sufrido como un cab... en el put.. Negreu.
Hoy ya por la mañana y asimilando un poco mentalmente lo conseguido, pues no lo sé, seguramente que si vuelva.
Al lio, 6:00 de la mañana en pie. Desayuno lo de siempre, un sándwich de miel y un café largo solo sin azúcar. Mi hermano se come cereales, un par de huevos fritos y café con leche, me quedo asustado con lo que se esta metiendo.
Este año mi preparación la he realizado sin mochila, llevaba una pequeña riñonera, bidón de litro, y los bolsillos del maillot con sales y geles, y sinceramente las sensaciones han sido mucho mejor.
A las 7:10 estamos en la línea de salida, en la parte de atrás girando la curva, decidimos ir un poco hacia adelante, y conseguimos llegar un poco más atrás de la mitad de la recta de salida. No vemos a ningún Valtueña, han madrugado más que nosotros.
Hablamos un poco con Yolanda, Vanesa y Gabi, nos tiramos unas fotos en medio del pelotón con Gabi, que no para de fliparlo con tanta bici.
Empieza la canción de marras de AC/DC traca y salimos, nos deseamos suerte, pasamos por el arco en el minuto 8.
En el km 3 hay un pequeño tapón por un estrechamiento del camino, donde vemos a Alfonso inflando una rueda, le pregunto si todo bien y me dice que sí.
Empujamos un poco pero enseguida nos sentamos en la montura y a dar pedales, estos primeros km los hacemos bastante rápido y muy cómodos, coincidimos un rato en esta subida con Angel e Ismael. A Angel ya no le volveremos a ver
Llegamos a la cocina, este año han asfaltado los 200 primeros metros, conseguimos subir todo montado menos los últimos 100m donde dos bikers caen delante de nosotros.
Una vez arriba nos encontramos con Manu y Jose Luis, que creo que se estaban cambiando algo de ropa. Nosotros no paramos y tiramos hacia el avituallamiento del Soplao, recargamos agua, comemos un plátano, nos despedimos de Manu y Jose luis y nos tiramos camino abajo, que bajada para disfrutar llenándonos de barro, que derrapadas!.Hay mucha gente que no se atreve con el barro rojizo botijero. Llegamos a la carretera y tiramos hacia el monte AA primer reto importante, yo lo subo del tirón dejando atrás a Diego. También aquí hay mucha gente ya empujando, llego a la cima y me tiro a disfrutar de la bajada por la pista rápida, y de verdad qué gusto con el fresquito de la bajada.
Llego a Ruente cruzo el puente y veo a Juanjo y a su mujer tirando fotos y gritando vamos Valtueñas, todo ánimo se agradece y este año en el puente es donde más gente había.
Me paro a esperar a mi hermano y a buscar a nuestras chicas, llega mi hermano y al momento llegan nuestras respectivas y Gabi .Han llegado tarde porque este año llevamos adelanto sobre el horario previsto, jejeje parece que estamos más fuertes.
Aquí nos cambiamos de calcetines, recargamos sales, y en un momento le digo a mi hermano que dejo el chubasquero y que no me llevo las luces, mi hermano en un momento de lucidez me dice que no lo haga que queda mucho, y menos mal que en otro momento de lucidez, ésta vez mio, le hice caso.
Tiramos hacia el Moral, empezamos muy bien a un ritmo bueno, poco a poco empiezo a dejar a Diego y poco a poco empiezo a notar algo raro en la pierna izquierda, bajo el ritmo y al rato me pasa Diego, bajo mas el ritmo y a 500 metros de la cima me tengo que bajar por un calambre en la pierna izquierda, me pongo a andar y voy estirando, me pasa José Luis vamos globero, vamos Valtueña jejeje, parece que se me pasa y me tomo un gel y un BOI-K, me monto, paso de nuevo a José Luis y llego a la cima. Diego esta esperando, le digo que no paro, que hace mucho viento y que tiramos hacia el avituallamiento.
Ya en el avituallamiento me tomo dos calditos, comemos y parece que recupero, nos encontramos de nuevo a José Luis y Manu, Manu nos comenta que ha estado a punto de darse la vuelta subiendo el Moral, le animamos y se va Fuentes arriba.
Nosotros terminamos de comer y nos vamos a la subida de Fuentes.La hacemos de un tirón yo me encuentro fuerte y dejo a Diego al final de la subida, aquí ya hay gente pidiendo la hora y algo más..
Nos abrigamos y nos tiramos por la pista dirección Ozcaba, este puerto lo pasamos rápido y con un viento importante de costado, al llegar a la cima quito un poco de aire a mi ( horquilla )Fox, ya que me daba la sensación de ir muy dura, creo que es por las bajas temperaturas. Nos lanzamos por pista interminable llegando a los curvones de la carretera y ya camino a nuestra perdición, quien seria el capullo que puso Correpoco en el mapa. Que os voy a contar, imaginaros una fila de gente empujando la bici de piedra en piedra, nadie se montaba, nadie se apartaba, nadie adelantaba, nadie hablaba, solo se protestaba.
Y por fin se termina Correpoco, que le podían cambiar el nombre por ANDAMUCHO para poder hacer 3-4 km de bajada y ver al fondo del paisaje el espectacular puerto que nos esperaba, el Negreu. La fila de hormiguitas de distinto color que se veía desde la carretera hacia presagiar lo peor, los primeros rampones intratables, la bici se daba la vuelta y tenia que echar pie a tierra, Diego avanzo unos metros mas que yo y ya no coincidiríamos hasta la meta. Le veía siempre a unos 150 metros, pero no era capaz de engancharle, esta subida de 7Km nos consumió 1:45.
Había gente que venia en dirección contraria, después me entere que eran participantes que se daban la vuelta para volver por carretera.
Por fin llego a al cima, el viento que hacia arriba no permitía ni pedalear, tirándote de la bici hacia atrás, decido bajar un poco para ver si el aire mengua, paro un momento para comer la ultima barrita, y poner las luces porque seguro que me hacen falta en la bajada.
El Dios Eolo cada vez es mas intenso y de repente empieza a caer una granizada que me va dejando la cara para el arrastre, parece que me están tirando con un tirachinas directamente a al cara. Es de noche total y llevo unas luces prestadas con las que ilumino todo el camino a lo ancho y a lo largo . Empiezo a pasar a muchos participantes que no llevan luces, intentan pegarse a mi, pero el ritmo que llevo de bajada no lo pueden seguir, la lluvia es torrencial y llego a la carretera, donde la guardia civil me da paso, me alío con un italiano que me encuentro en la carretera y ya hasta la meta con el diluvio.
Allí esta Yola y el pobre Gabi durmiendo en el carro, al rato veo a mi hermano totalmente empapado y nos vamos corriendo para el alojamiento y entrar en calor.
Nunca había visto tanta gente en la línea de meta animando.
Y esta fue nuestra pequeña aventura.
Para mí el Soplao es:
Familia, hermanos, amigos, paisaje, gastronomía, disfrute, y lo de menos es la Bici.
Veo todos los años como mi pareja disfruta de este mini viaje, si todo va bien, el año que viene seremos un mas en la familia “Carolina” que esperemos que también lo disfrute tanto como su hermano y su madre.
GRACIAS POR ESTAR AHÌ APOYANDO.



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Soplao 2013, primeras palabras en meta

clasificaciones

1 4957 FERNANDEZ SAINZ, ALBERTO BTT HOMBRE 1 A C.D.E. AGUILARENSE ALBERTO FERNANDEZ 07:08:50.120 23,09 165
2 24991 PUJOL MUÑOZ OSCAR BTT HOMBRE 2 A MALLATALUD BIKE 07:11:03.683 22,97 165
3 4908 QUINTANA ZARATE, AITOR BTT HOMBRE 1 B ECOCAP 07:17:39.400 22,62
http://www.diezmildelsoplao.com/images/stories/clasificaciones2013/btt.pdf
web del club
http://cclv.es/


fotos del soplao

http://www.iberobike.com/galeria-de-fotos-de-la-salida-del-soplao-2013/

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